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Fernando Hechavarría: “La actuación es un modo de vida”

29 - 07 - 2017 POR :    Martha Ivis Sánchez Ortiz  
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Desde la más visceral de las modestias; desde la sinceridad más profunda; desde la sabiduría que le han dado sus aproximadamente 40 años de labor dentro de la escena cubana, Fernando Hechavarría compartió, por aproximadamente una hora, con el público asistente al Encuentro con…, espacio conducido por Magda Resik, y que se inserta dentro de la programación de Arte en La Rampa.

 

De los inicios, allá en su Holguín natal; de los azares que lo condujeron a transitar desde la pintura hacia la actuación; de la inolvidable experiencia en el Grupo de Teatro Escambray, donde permaneció por más de 20 años — que, por cierto, afirma, no le fueron suficientes para beber la savia que desde la humildad tenían para ofrecer los habitantes de aquellas comunidades—, hasta el “éxito”, traducido en el amor y el respeto que le entrega el público cubano, se habló esta tarde de jueves.

 

El momento fue propicio para el agradecimiento a los profesores que formaron no solo al artista, también al hombre, en especial a Raúl Eguren, de quien habló con la ternura con que un hijo recuerda a un padre; también a los amigos y colegas de trabajo, que lo han impulsado a asumir los retos que ha entrañado su carrera y, sin los cuales, simplemente no encuentra el sentido de la misma.

 

Aunque no se reconoce como docente, sino un hombre que tiene una obra y algunas herramientas que le permiten enseñar, ya varias generaciones de artistas llevan su huella, caracterizada fundamentalmente por el hecho de que Fernando ha compartido sin guardarse nada. Se confiesa enemigo de los trucos en el arte y perfeccionista a ultranza, aunque en ello le vayan noches de sueño. Disfruta la inmediatez y fuerza del teatro; el sacrificio y la exigencia que entraña; se regocija al trabajar con El Público y Carlos Díaz, quien logra llegar a las esencias de aquello que lleva a escena, a través de la esmerada conducción de los actores. Ama a cada personaje por igual, tal cual es, sin más ni menos; y, por sobre todo, ama a su mejor regalo, la familia, que ha comprendido que el arte es el camino escogido y que ha asimilado esa realidad para conformar de conjunto un proyecto de vida que no excluya ninguna de las partes. Reconoce de Cuba la inmensa alegría de vivir, que adereza cualquier circunstancia por difícil que sea, y sueña… sueña mucho.

 

Al final, el aplauso… emocionado, intenso, sincero… como las revelaciones de Fernando… De su parte, el agradecimiento humilde y discreto de quien, habiendo hecho tanto ya, siente que debe hacer más por los otros.



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